Diferencias entre el coaching y todo lo demás…
Por Oscar Ramos
Coaching Personal, Ejecutivo y Corporativo
El coaching está de moda y sí, eso implica ciertos riesgos. Dado que el nombre del término coaching proviene del inglés, se presta para malos entendidos. Este término nace del sustantivo en inglés: coach, el cual era un carruaje tirado por caballos. Luego, al conductor de este carruaje, también se le llamó coach. Más recientemente en el siglo veinte, se popularizó su uso en los EUA para referirse a los directores técnicos o entrenadores de los atletas, deportistas y equipos deportivos.
El coach entonces es percibido como alguien que dirige, orienta o entrena a otra persona, diseñándole un plan de entrenamiento, estrategias y tácticas óptimas, que el deportista debe aplicar durante una competencia deportiva, exigiéndole a sus pupilos, mejores resultados. Es muy probable que el origen de esta palabra sea en parte responsable de los malos entendidos que existen alrededor de nuestro acompañamiento personal, al cual también le hemos dado el nombre de coaching.
Sin embargo, en nuestro mundo del coaching como acompañamiento, el rol del coach es muy diferente al de su similar en el mundo deportivo. El papel del director, de un experto o de alguien que resuelve los problemas, es reemplazado por un rol más filosófico que de acción.
La gran diferencia del coach con un mentor, consultor, asesor, facilitador, entrenador, gerente o terapista, es que el coach, en el caso del acompañamiento personal al cual llamamos coaching, es alguien que cuestiona y desafía las creencias, juicios, paradigmas y acciones de su cliente o coachee, con el fin de que éste encuentre nuevas posibilidades, que amplíe sus alternativas y que encuentre por sí mismo, sus nuevas soluciones.
El coach no es un experto en el campo donde se desenvuelve su cliente o coachee, como sí es el caso del consultor, mentor, asesor, entrenador, etc. El coach es un experto en la metodología del coaching: en las preguntas que producen reflexión. Un mismo coach puede acompañar exitosamente a un médico, comerciante, ama de casa, artista o estudiante, sin necesariamente ser un experto en esos campos.
El riesgo de confundir el rol de un coach con el de un consultor, asesor o entrenador es por lo tanto alto. Siempre existe la tentación de “robarse el show” frente al cliente/coachee, quedando el coach como un héroe, un salvador. Pues bien, en el coaching o acompañamiento, el verdadero héroe o salvador es el propio cliente/coachee; el coach es un humilde guía con una alta confianza en la persona que acompaña. El coaching se basa en un principio muy sencillo: todos tenemos los recursos necesarios para llevar a cabo cualquier proyecto con el cual estamos comprometidos. El punto es que no todos lo creemos.
Deseo recordar una frase célebre de Benjamin Franklin, estadista, filósofo y científico americano, muy apropiada para comprender mejor el coaching: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.






