¿Existe la buena o la mala suerte?

Erdwin Fernando García Martínez
Coach, Trainer en PNL, conferencista temas de desarrollo humano

"Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: ¿Mala suerte?..¿Buena suerte?...

¡Quién sabe!...

Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Éste les respondió: ¿buena suerte?... ¿Mala suerte?..

¡Quién sabe!...

Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia, no así el labrador, quien se limitó a decir: ¿Mala suerte?... ¿buena suerte?...

¡Quién sabe!...

Una semana más tarde el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron el hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. ¡Había sido buena suerte...Mala suerte?...

¡Quién sabe!...

Alguien dijo que todo depende de cómo se mire cada situación por la que estamos pasando, y eso lo podemos encontrar en la anterior historia, en donde, cada acontecimiento es un eslabón más de una cadena sucesiva de eventos, cuya pregunta más indicada sería: ¿Qué es la buena suerte?

En nuestro diario vivir, nos vemos envuelto en un sinnúmero de cosas, desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos a dormir, estamos atendiendo asuntos, a muchos de ellos le llamamos problemas, a otros eventualidades, o sencillamente nuestro diario vivir. Que cuando no obtenemos los resultados que queremos, decimos que es mala suerte, como cuando una entrevista de trabajo no sale como pensábamos, o cuando no alcanzamos las metas del mes, o cuando nos rechazaron, cuando perdemos un examen o no ganamos el juego.

odo lo contrario sucede si logramos los resultados deseados, como el caso, de aquel que logro el empleo, o que obtuvo el contrato, que gano el parcial, o que logro captar los clientes que requería para cumplir su objetivo en ventas del mes.

Por lo anterior, se puede mencionar que la buena o mala suerte, está en el interior de cada persona, o en otras palabras, al SIGNIFICADO, que cada ser humano, le da a los acontecimientos que percibe a diario, así como en la historia, el labrador siempre contestaba con un ¡Quién sabe!, puesto que para él, la razón de cada suceso, se reflejaba en los hechos que ocurrían más adelante.

En ese orden de ideas, existe lo que denominamos las CREENCIAS, que se pueden definir de la manera más sencilla, como la forma de pensar de cada quien, acerca de darle un significado a algo, ejemplo: Al que madruga Dios le ayuda, para una persona, el hecho de tener dicha creencia, la puede llevar a determinar, que el levantarse temprano es señal de que le va ir bien, y probablemente le guste hacerlo, y genere buenos resultados al respecto, lo que se le podría convertir en una CREENCIA FUNCIONAL, para ese individuo.

Todo lo contrario ocurriría, si para alguien, esas palabras, le traigan consigo malos recuerdos, porque las veces que ha tenido que madrugar, le ha ido mal, por lo tanto le generan mal estar, causándole una DISFUNCIONALIDAD en su vida.

Por lo que podemos resumir, que existen dos clases de creencias, FUNCIONALES, y DISFUNCIONALES, y que cada persona determina la utilidad de las mismas de acuerdo, al significado que se les otorgue, es decir, para alguien la soledad puede ser un momento de encontrarse consigo mismo y reflexionar acerca de su vida, para otro, puede ser un momento traumático, que lo lleve a sentirse triste o deprimido.

Entonces, y después de lo expuesto anteriormente: ¿Realmente existe la suerte? O es ¿El significado que le damos a los sucesos de la vida?

¿Cuáles de las creencias que tienes actualmente, son disfuncionales? Y ¿Cuáles son funcionales?

Mi invitación a través de este escrito, es a que recordemos que nuestras creencias definen nuestras decisiones y acciones, y que de acuerdo a ellas generamos unos resultados, que nos pueden llevar a tener un cambio trascendental en nuestras vidas. Como les paso a esas personas que quería apedrear a esa mujer, porque la acusaban de adulterio, y en ese momento era lo que se debía hacer; pero llego Jesús y les dijo: El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, después de esas palabras, esas personas re - significaron su manera de pensar y actuaron de forma distinta.

De la misma manera nosotros podemos darle otro sentido a nuestra manera de pensar, si lo que estamos haciendo no nos trae los resultado que queremos para nuestra vida, un joven universitario, en lugar de pensar, que el estudio es algo complicado, puede elegir mirarlo como algo fácil y hasta divertido, girando su estado interno y por ende su comportamiento, de igual manera lo podemos hacer en todos los ámbitos de nuestra vida. Así como lo menciona Richard Bandler “Tus creencias no están hechas de realidades, sino más bien es tu realidad la que está hecha de creencias”.

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