Tu Eres la Clave

Daniela Paganelli
Coach Ontológico


Hace unos siete años, asistía a un taller de desarrollo personal que tenía una duración de cuatro días exhaustivos. Al tercer día, casi al final, tuve una experiencia que no olvidaré jamás. Me entregaron un cuaderno…en blanco y algo con que escribir. La instructora dio las instrucciones, claras, concisas y directas: “Este es el libro de tu vida. Escribe.” Después salió del salón.

Me acuerdo que pasé varios minutos tratando de interiorizar lo que me acababan de decir. Solo eran ocho palabras, ¿qué tan complicado podía ser? Sin embargo, el significado detrás de cámaras era inmenso. Me quedé con la mente en blanco. Mi cerebro no descifraba el input.

Miraba a mí alrededor para ver que estaban haciendo las otras cien personas que estaban en el salón conmigo. Unos estaban tan asombrados como yo, cuestionándose qué hacer con respecto a la tarea que nos habían asignado. Otros se reían, creo que de los nervios, ya que lo que nos habían dicho no tenía nada de cómico. Otros se pusieron a conversar con la persona que tenían al lado, olvidándose del cuaderno y del “libro de la vida”.

Yo, después del asombro inicial, empecé a escribir. Comencé por plasmar lo que representaba el libro de la vida para mí: tenía una vida por delante, un cuaderno en blanco que podía llenar con lo que yo quería. No había respuesta buena ni mala, correcta o incorrecta. Podía dejar volar mi creatividad !Era mía!

Escribí una especie de autobiografía y lo que tenía en lo más profundo de mí ser. Inicié con lo que había experimentado y las lecciones que había aprendido. Después, anoté como estaba mi vida en ese momento, qué me gustaba y qué me hacía falta. Lo más importante fue llegar a trazar mis sueños, mi futuro.

Mientras escribía, surgían emociones de toda clase; felicidad, tristeza, rabia. Estaba volviendo a experimentar cosas que había dejado guardadas en un cajón en la mente. Además, me llegaron unas palabras en la cabeza: responsabilidad, miedo, coraje. No entendía muy bien por qué me pasaba eso en ese momento, sin embargo dejé que flotaran en mi mente mientras escribía. A medida que las palabras fluían, lo entendí.

Yo era la única que podía escribir en ese libro para ser feliz. No iba a tener ningún mapa que me orientara. Mis decisiones, mis experiencias, mis valores, mi educación y las personas que tenía a mí alrededor iban a ser mis guías. Estos elementos iban a ser parte del camino que iba a construir. Todo lo que viviría, serían las claves y las piezas para cimentar ese camino. Las lecciones aprendidas me ayudarían a ver las conexiones entre las escenas y actos que producirían un camino más sólido, pero cambiante y en constante evolución.

Se preguntarán ¿esto que tiene que ver con coaching? Esto es lo que significa coaching para mí. Es mostrarles a mis clientes, que ellos son los responsables de generar su propio libro de la vida. Ellos tienen todas las herramientas que van a necesitar dentro de ellos. Pueden hacer lo que deseen hacer.

Coaching ayuda a que cada persona se haga cargo de sus decisiones y resultados. Sabe intervenir para que cada persona descubra nuevas formas de mejorar sus resultados. Coaching te ayuda a moverte, a tomar acción, a no quedarte estancado. Te reta a cambiar la forma como observas el mundo. Te abre al aprendizaje de nuevos patrones. Te ayuda a expandir tus modelos para que puedas transformarte.

Coaching te ayuda a aclarar qué es lo que realmente quieres. Te ayuda a ir a ese lugar, dentro de ti, que es oscuro y desolado, y que tiene todas las respuestas. Sin embargo, da susto ir solo y por eso está tan descuidado. Solo necesita un poco de luz para poder soltar todo su tesoro ¿Cuál es esa luz? El coraje, la responsabilidad, el enfrentarse a los miedos, el tener la seguridad de que vinimos al mundo con todo lo que necesitamos y solo requiere ser aprovechado.

Necesitamos coraje para admitir nuestros errores, coraje para ser responsable de nuestros actos. En inglés se usa la palabra accountability – yo soy responsable de todos mis actos y sus respectivas consecuencias.

No debemos culpar a los demás por las cosas que no nos funcionan, sino darnos cuenta de lo que hicimos para que se dieran esas cosas ¿Pudimos hacer algo distinto? Enfrentar los miedos no es un proceso fácil, sin embargo, una vez lo hacemos, nos damos cuenta de que no eran tan graves como imaginábamos.

En conclusión, la imagen de este artículo lo resume todo…yo soy la llave que abre todas las puertas. La puerta de mi futuro, del libro de mi vida. Un coach acompaña a sus clientes a descubrir esto.

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