El viaje de la vida
Aventurarse con el apoyo de un coach
Martha Tovar
Coach de Vida
La vida es un camino por recorrer. Cada persona hace su propio viaje y debe llegar a su destino personal. En el camino puede encontrar desvíos, señales de contravía, obstáculos y precipicios infranqueables, al igual que senderos encantadores y fascinantes horizontes. Pero de todos los momentos de la vida, son la adolescencia y la adultez temprana los que cuentan con los picos y valles más extremos y rápidos.
Basta con observar por unos instantes algunas situaciones que enfrentan cientos de jóvenes frecuentemente:
Muchos están a punto de graduarse de la universidad y se debaten entre buscar un empleo o inscribirse a un posgrado en el exterior; se sienten atraídos por la idea de vivir lejos de la familia, conocer otras culturas, aprender otros idiomas y saber lo que significa decidir por uno mismo, pero simultáneamente sienten un fuerte temor ante lo desconocido y una inquietante tristeza por tener que alejarse de sus seres queridos.
Algunos son estudiantes con calificaciones sobresalientes y tesis de grado meritoria; sus profesores y padres los motivan para que haga una maestría, pero lo que en el fondo les llama la atención es hacer un voluntariado en un país africano o continuar con otra carrera totalmente opuesta a la que acaban de terminar. Otros pueden sentir fascinación por la poesía y tener todos sus escritos arrumados en una caja de cartón, en el fondo del closet, esperando que alguien los descubra y los publique.
Decenas de jóvenes llevan dos años en un excelente empleo y se preguntan: ¿será que esto no es lo mío? Otros tienen montones de ideas para montar un negocio propio pero no tienen idea por dónde empezar ni como superar el miedo que produce dejar la seguridad de un empleo.
Contrario a los que muchos pensarían de manera automática, estas personas no tienen ningún problema de personalidad; nada salió mal en su educación, ni le dan razón a las predicciones negativas que con frecuencia hacen los adultos acerca de esta nueva generación. Por lo contrario es hora de honrar esos sentimientos de insatisfacción y entender que emociones negativas como el aburrimiento, el vacío, la tristeza o la frustración, entre otras, son validos y útiles indicadores que nos muestran que es el momento de hacer algo.
Lejos de resignarse, negar los sentimientos o adoptar conductas contraproducentes como consumir alcohol y drogas en un intento por adormecer el malestar, es el momento de cambiar de dirección, manera que la vida avance decididamente hacia la construcción de los sueños y la recuperación de la satisfacción y el entusiasmo que años antes parecían tan naturales y ahora parecen ajenos. Reconocer que algo en nuestra vida no está bien y que deseamos algo diferente es el motor que inicia la creación de una nueva realidad y nuevas posibilidades.
Este puede ser el momento para iniciar un proceso de coaching.
En inglés, coaching significa entrenamiento. Sin embargo, la acepción utilizada en español en otros contextos es diferente. El coaching es una forma de apoyo profesional centrada en el desarrollo personal y en la realización de sueños. En la actualidad es ampliamente reconocido en el mundo empresarial por gerentes, ejecutivos y presidentes de grandes compañías quienes lo utilizan para perfeccionar su liderazgo, ser más eficientes, motivar y dirigir a sus colaboradores con mayor eficacia y lograr un equilibrio en las diferentes áreas de la vida.
Por su parte, el coaching de vida aborda aspectos de relevancia única para las personas; les ayuda a especificar con mayor claridad sus metas personales y los conduce así a avanzar hacia su realización, echando a andar proyectos tales como escribir un libro, conseguir pareja, mejorar el estado físico y bajar de peso.
El coach escucha profundamente y se interesa por el crecimiento y desarrollo del potencial de su cliente. A través de preguntas, le ayuda a conocerse mejor, a aclarar lo que quiere, a ver sus cualidades y fortalezas así como sus puntos débiles y sus posibilidades de expansión y crecimiento. El coach le sirve de apoyo y estructura para que se enfoque, se comprometa y avance en la dirección que desea.
Algunas personas tienen la fortuna de contar con maestros, amigos o parientes que cumplen satisfactoriamente con esa tarea. Para muchos otros, la fortuna es encontrar el acompañamiento profesional de un coach que realmente se enfoque en sus intereses con objetividad.
En momentos en que la vida se nos presenta como un mapa de ilimitados caminos, un coach puede ser el puente para apoyarse en el paso difícil o la linterna que ayude a iluminar el camino.






