¿Qué me conviene más terapia o coaching?

Martha Tovar
Psicóloga y Coach de Vida


“¿Qué debo hacer para sentirme más satisfecho con mi trabajo? ¿Cómo puedo sentirme más feliz en mis relaciones...? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¡Quisiera parar... estoy insatisfecho, pero no sé cómo cambiar las cosas...” Estas son voces que con frecuencia surgen en la madrugada estando de pie frente al espejo.

Esta persona puede seguir indefinidamente resignada, permitiendo que con el paso del tiempo ese estado de desagrado e insatisfacción se perpetúe, y quizás empeore, o por el contrario, decidirse a buscar un apoyo profesional.

Tiene la opción de buscar a alguien que identifique cuáles son sus problemas, traumas y heridas, y le ayude a sanar. O puede buscar a alguien que le ayude a descubrir sus propios recursos, a encontrar el profundo sentido de la vida y le motive a enfocarse y a actuar de acuerdo a esto. Ambos tipos de apoyo buscan el cambio, la transformación, y finalmente una vida más plena y satisfactoria. Uno de estos caminos se puede asociar con el trabajo que se hace en la terapia psicológica y el otro con el coaching.

Antes de comparar el coaching y la psicoterapia hay que tener en cuenta que existen muchos tipos de terapia psicológica, desde aquellas muy prolongadas y orientadas al profundo cambio interior, como el psicoanálisis, hasta las que son cortas y más orientadas al cambio conductual, como la modificación de conducta o la terapia de solución de problemas. Entre estos dos hay una enorme variedad de teorías y métodos de trabajo, apropiadas para diferentes tipos de personas y necesidades. Cuando aquí se hace referencia a la psicoterapia se habla de lo que de manera burda se puede generalizar de este gran abanico de terapias.

La psicoterapia y el coaching de vida tienen varias cosas en común, por esa razón mucha gente tiende a pensar que son lo mismo con dos nombres diferentes. Su formato es similar dado que las sesiones habitualmente son presenciales -cara a cara- o en grupo. En ambos procesos se busca que la persona pase de una situación indeseada a otra deseada, y se abren espacios para ventilar emociones que son escuchadas con empatía y calidez. Adicionalmente, ambos procesos tienen un fuerte compromiso con la confidencialidad y la ética.

En la psicoterapia, el profesional es visto como un experto que evalúa y crea las condiciones para aliviar los dolores y síntomas; el proceso se enfoca en sanar y restaurar el funcionamiento del paciente. En el coaching no hay paciente sino una persona activa en la construcción de su vida, y el coach es un facilitador de procesos de auto conocimiento y aprendizaje. Hay un acuerdo de cooperación mutua en el cual el cliente es el experto en su vida y el coach, en procesos de cambio. El coach apoya al cliente para que se enfoque en lo que es posible, contando con sus circunstancias, sus aprendizajes y su experiencia. En el coaching se profundiza y se logra transformación en la medida en que el cliente lo desee, y puede tener efecto terapéutico.

La psicoterapia se ha asociado tradicionalmente con problemas severos, traumas psicológicos, trastornos mentales o psicopatología, lo que ha hecho que muchas personas no accedan a procesos de cambio personal por el temor al rótulo que estos implican. El coaching permite a las personas buscar ayuda profesional sin este estigma, especialmente para quienes no necesitan psicoterapia, sino que buscan un apoyo para su crecimiento personal.

El coaching se dirige a personas sanas e inteligentes que, en términos clínicos, tienen un “nivel de funcionalidad alto” pero están insatisfechas con su vida. Personas que tienen un buen desempeño pero que no están conformes y quieren algo diferente; aquellos que observan su rutina habitual e identifican sus avances importantes, los reconocimientos o el dinero que obtienen, pero sin encontrar una real y profunda satisfacción.

El coaching no hace diagnostico ni intenta reemplazar a la psicoterapia. Por el contrario, para algunas personas tener terapia y coaching con dos profesionales diferentes simultáneamente es una opción muy poderosa. La gente cada vez tiene más claro que no hay que tener un trastorno mental para querer hacer cambios en la vida. El profesional entrenado en terapia y coaching le puede ayudar al cliente a identificar qué tipo de intervención le favorece más en el momento de vida actual. También puede suceder que una persona inicie un proceso terapéutico y evolucione a un proceso de coaching.

No se puede poner una línea recta que separe estas dos formas de trabajo. Si lo ponemos de manera simple y metafórica, y comparamos el acto de “montar en bicicleta” con las tareas de la vida, un terapeuta nos puede ayudar a entender por qué tenemos miedo a montar en bicicleta, cuáles son los traumas o condicionamientos del pasado que nos impiden hacerlo y a partir de estos descubrimientos mejorar nuestra capacidad para decidirnos a montar y andar en ella; un consejero, por otro lado, nos explicaría cómo funciona la bicicleta y nos diría qué podemos hacer para mantener el equilibrio mientras pedaleamos; un coach nos anima a subirnos en ella, se para al lado nuestro, nos ayuda a recordar lo importante de lograrlo, nos conforta si caemos, aviva la fuerza y la capacidad que tenemos para hacerlo a medida que aumenta nuestra confianza y cogemos velocidad.

Estar satisfecho o no con la vida es un asunto muy personal y cada persona tiene su propia definición de lo que es para ella una vida satisfactoria y valiosa. Lo primordial es que cada quien tenga claro lo que es importante y viva de acuerdo a esto. La única manera de saberlo es “pedaleando” y aprendiendo.

En el trayecto inevitablemente habrá momentos de intenso dolor, ansiedad, desesperanza, confusión,.... Dependerá de la intensidad y duración de estas emociones que alguien se beneficie más de una psicoterapia o de coaching. Habrá momentos en la vida en que simplemente necesitamos ser escuchados y comprendidos, hay momentos en que realmente queremos cambiar las cosas. En ambos tipos de intervención finalmente se trata de recuperar la confianza y el entusiasmo para seguir avanzando, creciendo y logrando las aspiraciones en la vida.

Los terapeutas y los coaches difieren en entrenamiento y en experiencia. Una forma de identificar la persona adecuada para iniciar un proceso de coaching o de terapia es conocer sus hojas de vida y sus credenciales. Sin embargo, lo más importante es la persona que hay detrás de los papeles y los títulos. Lo primordial es lo que se siente al estar con esa persona. Si decides buscar apoyo para tu crecimiento personal, con un coach o un terapeuta, visita a por lo menos dos personas antes de tomar la decisión.

Solamente tú puedes decidir que es lo que más te conviene.

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