Autoconocimiento y Coaching

Donde hay miedo (pasado), dolor (presente) y temor (futuro), el resultado se traduce siempre en sufrimiento.

El tema del Autoconocimiento y Coaching, es un camino que se va haciendo al andar… estamos partiendo de lo más esencial, la visión Ontológica, lo cual significa que abarca toda la esencia del ser.

Nos proyecta a la interiorización, vamos reconociendo e identificando nuestro propio SER ese atemporal y Divino, siempre inacabado, en constante proceso de evolución y también vamos reconociendo e identificando en ese “estar siendo” al Personaje que se desenvuelve en la cotidianidad, ya sea con conciencia en su presente, viviendo en un proceso de aprendizaje e innovación constante o sin ella, representando su papel.

Ambas facetas, la interna desde mi SER y la externa desde el Personaje que represento ante el mundo, las puedo ir alineando en el día a día, en coherencia con el verbo (acción), desde mi ser, mi estar siendo, haciendo y teniendo.

Es un proceso de trabajo interno, que se proyecta en la calidad de vida, en el que todo se sintetiza en una polaridad esencial que compartimos todos los seres humanos, el AMOR y el DOLOR.

Desde la verticalidad, arriba tenemos a nuestro Padre Celestial que nos proporciona una naturaleza Divina y nos proyecta amor, abajo encontramos a nuestra Madre Tierra que nos aporta esa naturaleza Humana, que por cierto es bastante vulnerable.

Nuestras raíces
Desde nuestra más tierna infancia, aún desde el vientre materno, vivencias emocionales y las distintas experiencias de la vida, nos van dejando secuelas que condicionan nuestro desenvolvimiento ya como adultos, desde lo familiar, lo profesional, las relaciones de todo tipo, que aunque aparentemente nos pueden parecer no muy significativas, van dejando huella, cicatrices emocionales que se van manifestando en forma de miedos y temores.

Vivencias en nuestras relaciones, sucesos, circunstancias, unas son positivas: las de amor que son constructivas y sanadoras, otras negativas que producen dolor. Si se acepta como tal aunque duela, poco a poco se va convirtiendo en sufrimiento expresado y alimentado desde la lingüística.

Por supuesto que todos los seres humanos en principio contenemos amor y también dolor, ambos son acumulativos y la cantidad, la proporción y el juicio que hagamos de cada uno de ellos, junto con las situaciones presentes, se convertirán en la posibilidad de tener relaciones que podríamos catalogar de “normales” y otras que nos van resultando bastante “tóxicas”.

Estas últimas generan un aumento en nuestro dolor, obstaculizando el fluir de nuestras relaciones en general, las presentes y las por venir, afectan la comunicación, el desempeño laboral, el nivel de apertura, el obtener nuevas competencias; merman el nivel de eficiencia y se vive en competencia, lo que a su vez nos impide el ejercicio de un liderazgo sano, produciendo pensamientos negativos, tóxicos, autodestructivos…

A la final todos estos factores inciden, desde lo personal y a partir de ahí al equipo de trabajo, y ni que decir de la afectación en lo más íntimo, pues queda afectada nuestra espiritualidad, nuestra naturaleza Divina, nuestro SER, al irse mermando la fe y la esperanza.

Me dirijo a con este texto a seres humanos, sin importar si se trata de empresarios, educadores… trabajadores rasos a cualquier nivel, porque en cualquier faceta de la vida, es el dolor, ese que nos cuesta tanto reconocer, el que obstaculiza el vivir los procesos a conciencia y disfrutarlos, centrándonos tan solo en unos resultados que a la final, a largo plazo, nunca podremos saber si serán para bien o para mal, desde la premisa cuántica de la Incertidumbre, “Principio” que nos dice que se puede conocer el movimiento o la posición de un electrón pero no los dos simultáneamente, con lo cual nos encontramos con el “Principio de la Incertidumbre que poco a poco se va convirtiendo en la Incertidumbre de un Principio”.

El miedo tiene una connotación con el pasado. En nuestro presente se manifiesta en DOLOR, no es posible que éste conviva simultáneamente con el AMOR que es el antídoto o remedio sanador para todo y todos los seres humanos. Y frente al futuro el dolor aflora siempre en forma de temor.

Donde hay miedo (pasado), dolor (presente) y temor (futuro), el resultado se traduce siempre en sufrimiento, que se retroalimenta a sí mismo porque las personas tenemos una mente selectiva, que a su vez afecta nuestra calidad de pensamientos y obstaculiza el entendimiento. La información no penetra adecuadamente, no se imprime, no se enraíza y tampoco fluye, quedamos entorpeciendo el conocimiento y reduciendo en consecuencia, nuestro nivel de conciencia.

Carmen Benito
Diseñadora y Coach
320 3237217 – 320 3235940